SALIR ADELANTE Y HABLAR
por Darcy Kiefel
Fotógrafa de Heifer Internacional
Artículo de la Revista World Ark-Heifer
Marzo/abril 2005
La primera vez que conocí a Pascuala Pari Marca
de Catacora en el verano de 1999 en el distrito
de Acora (Puno, Perú) durante una ceremonia
de Compartir de Recursos. Heifer trabajaba con
el Comité de Economía y Desarrollo de las
Comunidades Campesinas de Acora (CEDCA)
ayudando a las familias
, a través de la
distribución de alpacas, a mejorar la calidad
genético de este ganado.
Para asegurar suficiente alimento para los animales, Heifer y CEDCA plantaron además 21 hectáreas de alfalfa, correspondiendo 3 hectáreas a cada comunidad. Hoy día, más de 19 comunidades se han beneficiado con este proyecto, han mejorado sus hatos y ya no es necesaria la asistencia de Heifer internacional.El proyecto también alentó a las mujeres a participar de la capacitación y los talleres, así como a tomar roles de liderazgo en sus comunidades.
Pascuala era una de las muchas mujeres que estaban preparando la comida para la ceremonia del Compartir de Recursos. Su belleza y mirada curiosa hacia los visitantes de Heifer me cautivaron. Ella era demasiado tímida para hablar, pero pude ver claramente que ella tenía muchas cosas que decir.
Al día siguiente Pascuala viajó con el equipo de Heifer a la comunidad de Imata para que conozcan a los visitantes. Ella estaba muy cerca de mí, ayudándome con las entrevistas, fotografías e incluso en mi búsqueda de lugares privados cercanos para aliviar
me a mi misma.
Caminando por el camino lleno de polvo hacia los campos dorados del Altiplano, escondiéndonos tras los arbustos, Pascuala y yo compartimos la historia de nuestras vidas. Nos reíamos de cómo perseguimos su sombrero, arrastrado por el viento, en ese fuerte frío. Era un raído sombrero típico de las mujeres de Perú (usado para dar un aire garboso a quien lo usa).
Pascuala dijo que nunca hubiera imaginado tener el coraje de hablar tan abiertamente, especialmente con un extranjero. “Cuando yo era pequeña no hablaba”, me dijo. “Yo siempre era tímida, cuando la gente me miraba yo corría lejos. Heifer Internacional me dio apoyo y por eso conocí mi voz”.
Continuando nuestra charla, Pascuala me dijo que las mujeres peruanas llevaban un profundo conocimiento de las formas para mejorar la vida y el futuro de sus hijos, y pocas tienen la valentía de llevarlo a cabo. Aunque los cambios en su país no son fácilmente aceptados, Pascuala estaba muy animada de aprender y hacer cambios en su propia vida.
Yo sentí que Pascuala y yo, en el breve tiempo que estuvimos juntas, establecimos un profundo vín
culo.
En noviembre de 2004, yo viajé nuevamente al Perú, esta vez con la escritora de Heifer Internacional Sherry White. Yo consulté para visitar a Pascuala, una visita que el equipo de Heifer en Perú bondadosamente organizó. Cuando llegué a Puno Pascuala estaba esperándome en el hotel al cual llegué. Nuestra reunión causó lágrimas de alegría en ambas. Inmediatamente noté que ella era una mujer más segura de la que yo conocí 5 años atrás. Dos días después fuimos a visitar la casa de Pascuala para conocer a toda su familia.
“Después de participar en los talleres de Heifer, yo tenía más coraje para hablar con confianza y fuerza”, nos dijo Pascuala durante esta visita. “Yo estaba tan nerviosa al principio, pero poquito a poco aprendí a vencer mi problema. Heifer me dio la oportunidad de viajar a lugares que yo nunca conocí y llegar a ser una líder fuerte para mi comunidad y otras mujeres”.
Pascuala es ahora una líder en CEDCA y en el grupo de mujeres de Acora que abastece de textiles a vendedores locales y nacionales. A pesar de que la capacitación de Heifer la ayud&
oacute;, mucha de la confianza de Pascuala viene del apoyo y aliento de su esposo, Cesareo Catacora Cutipa, y de su familia. Cesareo dice: “Yo siempre tuve el deseo de apoyar a Pascuala en su trabajo y en sus sueños. Yo comprendo que trabajando unidos mejoraremos nuestra condición. Cuando la fuerza física de un hombre se termina es difícil vivir sin la ayuda de una mujer. Este es el por qué del apoyo que di a Pascuala en que se capacite y desarrolle sus habilidades”.
Pascuala también animó a otras mujeres a seguir sus huellas. “Yo dije a mi grupo de mujeres: “no tengan miedo. Salgan adelante y hablen. Ustedes necesitan hacer tanto como puedan con su voz para tener un futuro mejor. Todas las mujeres del mundo tienen una oportunidad para mejorar sus vidas”.
“Lo que soy ahora es por la capacitación de Heifer y por el apoyo de mi familia”, dijo ella. “Yo he mejorado mi vida y la de mi familia. Quiero decirle a los esposos del mundo que por favor apoyen a sus mujeres en diferentes actividades, porque con el desarrollo de las mujeres nosotros podemos mejorar nuestras vidas”
Mi amiga encontró su voz.
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